Buscan a deudores.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]12:00 AM CDT on Wednesday, March 11, 2009
Por JULIAN RESÉNDIZ/Al Día
La cacería inició poco antes del amanecer. Una docena de uniformados se reunieron en la sala de una estación de policía del centro de Dallas para repartirse una lista con los domicilios de miles de personas que deben en conjunto millones de dólares en infracciones no pagadas.
Luego salieron en caravana hacia el sur de la ciudad para tocar puertas y llevarse a estos deudores morosos a la cárcel.
Los nombres en la "lista negra" de los policías son de orígenes tan diversos como el Dallas actual: Anderson, Méndez, Moore. Antes del mediodía, estas personas terminarían tras las rejas, esperando que sus familiares los sacaran o que un juez les aprobara un plan de pago o les diera trabajo comunitario.
El operativo es parte del Great Texas Roundup 2009, que inició el sábado y continuará toda esta semana. Tan sólo en el condado de Dallas hay más de 400,000 infracciones que no han sido pagadas, con un adeudo total de $100 millones.
"Esta no es gente que no tiene dinero, es gente a la que se le ha dado mucha oportunidad de pagar y simplemente no quiere pagar", dijo Mary Morris, investigadora de la Oficina del Alguacil Municipal de Dallas (City Marshals). Al contrario de otras autoridades de la región, la policía de Dallas no tiene acuerdos para compartir información de sus detenidos con autoridades de migración.
"No queremos que se queden en la cárcel. Queremos que paguen. Los jueces son muy comprensivos. Si ven que la persona tiene la intención de pagar, le dan facilidades, les reducen las multas, les asignan trabajo comunitario, los dejan pagar hasta con tarjetas de crédito", dijo la funcionaria.
Las agencias que participan en el Roundup darían a conocer el total de arrestos la próxima semana.
Los primeros que cayeron en la red fueron una pareja de afroamericanos de la calle Tioga. Clay Warren Webster abrió la puerta de su casa con tan sólo una toalla enredada en la cintura y se vio frente a dos uniformados con placa y pistola.
El hombre admitió ser la persona que ellos buscaban y pidió permiso para vestirse.
"Tratamos a la gente según nos trate a nosotros", dijo el alguacil municipal Brian Gauntlett. "Si se portan bien, los dejamos que se preparen. Si se portan mal, no los dejamos entrar más a su casa".
En la misma vivienda estaba una mujer a la que los policías pidieron identificación y que dijo "no poder encontrarla". La razón de la evasiva era que debía media docena de infracciones.
"No me tomes fotos de la cara. Mis clientes me van a reconocer", dijo una detenida que trabaja como mesera cuando los policías la sacaron esposada. Otro de los detenidos portaba el uniforme del Servicio Postal.
En el operativo también cayó Frances Méndez, una mujer que argumentó no tener dinero para pagar las multas que debe.
"Si tuviera (dinero) ya habría pagado", dijo, explicando que la han infraccionado en varias ocasiones por manejar sin licencia. Dijo que tiene una bebé enferma y con frecuencia tiene que llevarla al doctor.
Armando Tijerina, otro de los investigadores que participa en el operativo, dijo que no se hacen distinciones de raza al detener a la gente. "Vamos por todos los que están en la lista... hay de todo", aseguró.